domingo, 16 de diciembre de 2012

Carta a a G. P. Brega - Gianfranco Sanguinetti (1972)




[En la mejor tradición surrealista, los situacionistas consideraban que determinadas diferencias de pareceres solo podían resolverse de forma civilizada; es decir, sirviéndose del arte del improperio y, llegado el momento, con un buen manojo de hostias. Lo que sigue es una carta escrita por Gianfranco Sanguinetti en nombre de la sección italiana de la IS, cuyos destinatarios eran los editores de la casa Feltrinelli. El texto está incluido en internazionale situazionista. Textos completos de la sección italiana de la Internacional Situacionista (1969-1972), un volumen prologado por Miguel Amorós y traducido por Diego L. Sanromán]


La Internacional situacionista a G. P. Brega
Copia para Del Bo, director de los archivos del Instituto Feltrinelli

                                                                                              Milán, 14 de febrero de 1972


Pobre gilipollas,

Hemos leído tu carta a Debord.
Nos complace que te haya irritado.

Constatamos igualmente cómo te vanaglorias del relativo e irrisorio aumento de poder que el relativo y completamente ridículo “exilio” de tu patrón te permite haber alcanzado en la editorial.

Puesto que un agente de Feltrinelli no puede ser más que un mentiroso, tus embarazosas pseudo-correcciones a propósito de Sobre la miseria en el medio estudiantil no merecen respuesta alguna (pero hay no pocos extremistas que aún se acuerdan de tu digno compadre Nanni Balestrini, el mismo que hoy se jacta, siempre que tiene ocasión, de “quererlo todo”, pero que, a comienzos de 1968, se contentaba con mendigar miserablemente, pero sin descanso, alrededor de ellos para asegurarse los ingresos de la venta “underground” de nuestro panfleto).

Confirmas, por otro lado, toda la temeraria inutilidad de tus mentiras cuando pretendes que tu patrón no ha sido jamás estalinista. Pedazo de mierda, desearías estar en la posición de Stalin para establecer en solitario la definición canónica de las palabras. En tu opinión, Feltrinelli no sería un estalinista; ni tampoco Dubcek, ni Kadar, ni Arthur London, ni Castro, ni Mao. ¡Según la misma lógica, Brega, tú mismo no serías ni un cerdo ni un imbécil! Comprendemos tu interés al respecto, pero ¡deja de soñar!

Por otro lado, si no fueras todo lo ignorante que es preciso para ser director de edición en Feltrinelli, sabrías que los documentos que atestiguan el estalinismo de Feltrinelli y una parte de su comercio con el llamado partido comunista están ya recogidos en el mismísimo Instituto Feltrinelli; sólo tienes que pedirle a Del Bo que te los muestre.


Puedes, sin embargo, estar seguro de algo: aunque Feltrinelli pagase a otros mil gilipollas mil veces menos gilipollas que tú para propagar entre los jóvenes revolucionarios su virginidad anti-estalinista postiza, no serviría de nada.

Así que ¿cuándo tienes la intención de hacerte pagar por Feltrinelli para venir a enseñarnos que Giangiacomo no es tu patrón porque “es un revolucionario”? Intenta explicárselo a los trabajadores de sus fábricas de papel y de todas las demás. Te equivocas, sanguijuela, si te figuras que es más fácil, para Feltrinelli o para ti, engañarnos a nosotros que engañar a los obreros. Y te equivocas dos veces si crees que los obreros de Feltrinelli son como tú.

Hablas de “enfermedad”, Brega; ¡ya te crees psiquiatra en Moscú! Pero eres mucho, mucho más frágil. Y no estás en absoluto fuera de nuestro alcance.

¡Eres precisamente tú, el bofia, el que habla contra el copyright y los usos burgueses! Pero es tu editorial la que ha jugado, como es habitual, a ese juego jurídico burgués al solicitarnos los derechos de traducción. Pues bien: os los denegamos a causa de todo lo que sois.

Si nuestro desprecio te es indiferente, caraculo, no hacía falta pedirnos nada.

Por lo que respecta a los revolucionarios, éstos han podido reproducir todo lo que querían de los textos de la I. S., y nosotros jamás nos hemos opuesto en modo alguno a las múltiples ediciones piratas de nuestros textos y de nuestros libros en un buen número de países. Pero la editorial Feltrinelli ni siquiera es digna de una edición pirata. Incluso vosotros, si, por otro lado, llegaseis a ignorar nuestro rechazo, podéis estar seguros de que no recurriríamos a ningún medio jurídico y burgués.

Es a ti, Gian Piero Brega, puesto que has tenido la desfachatez de distinguirte con esa carta, a quien consideramos personalmente responsable de cualquier edición de nuestros textos por la editorial Feltrinelli.

Y nos lo cobraremos de tu pellejo.


            Por la sección italiana de la I. S.:                                 Gianfranco Sanguinetti

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